Servicios Sociales y Bienestar. ¿EUROPA: UN MODELO SOCIAL EN QUIEBRA?
Los Estados
Miembros de la Unión Europea tienen establecidos diferentes sistemas de Servicios Sociales que han ido cambiando a lo largo de la historia y reflejan las diferentes
circunstancias de desarrollo social, cultural y económico en tales Estados; reflejan también sus normas
sociales y principios de políticas sociales, así como sus principios de organización. Resulta obvio que los servicios sociales
desempeñan una importante función tanto en la sociedad como en la economía
europea, ya que son los pilares esenciales para la vida cotidiana de los
ciudadanos y empresas. Aseguran la cohesión social, económica y territorial de
toda la Unión y son vitales para el desarrollo sostenible de la UE en términos
de empleo, inclusión social, crecimiento económico, etc.
El índice de
natalidad juega un papel muy importante en materia de servicios sociales. El
número de parejas no casadas está aumentando en toda Europa, la proporción de
hijos nacidos fuera del vínculo matrimonial también ha aumentado. Así como los
hogares unipersonales, dejando atrás el modelo de familia extensa. Estas
tendencias se pueden observar en toda Europa, pero la situación de hogares en
la Unión Europea no es en absoluto homogénea. Existe un claro vínculo entre las condiciones de un
marco económico, social y cultural, las normas sociales y los ideales de las
políticas sociales.
La familia está
sufriendo numerosos cambios condicionados por el ciclo vital de la familia y
por los cambios sociales emergentes en la sociedad. Los nuevos modelos
evolucionan, los roles de género poco a poco están cambiando. Todos estos avances en la sociedad tienen
influencia en lo que entendemos por familia, de la misma manera que la tiene la
política familiar nacional.
Es cierto que en los últimos años se han observado tendencias hacia una
debilitación de la cohesión social de las redes tradicionales. La familia
depende de la etapa y los cambios por los que atraviese. Así, las familias
precarias o los hogares con situaciones complicadas, tendrían un impacto en la
necesidad de proporcionar servicios relacionados con las familias.
Particularmente,
en España, el desempleo es un problema vigente en la vida de cualquier familia.
Nuestros jóvenes formados se ven obligados a buscar trabajo en otro país porque
aquí no lo consiguen ¿Dónde están aquí las políticas sociales que buscan y se
proponen mejorar la calidad de vida de los ciudadanos?
Europa se enfrenta a nuevos desafíos (nuevas necesidades, impacto del
envejecimiento y dificultades financieras) que han conducido a cambios
organizativos. De estos cambios han surgido nuevos ámbitos de actuación pero
también, en consecuencia de este proceso de cambio los servicios sociales han
pasado a integrarse en el mercado. Así, tristemente, se han comercializado.
Desde mi punto de vista, tanto de ciudadana como de educadora social,
considero necesaria una estrategia de renovación, una reforma de la protección
social para hacer frente a los desafíos a los que se enfrentan los estados de
la Unión para dar respuesta a la pobreza que persiste, a la exclusión social y
las desigualdades, a los problemas derivados de la nueva estructura de la
sociedad, familia y mundo laboral; para crear
empleo, para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren la crisis
desencadenada en 2008.
Pero, ¿Ésta estrategia de renovación tiene que suponer la perpetuación de
la toma de decisiones marcada por las políticas supranacionales con la
influencia de las grandes potencias económicas? Quiero decir con esto si de
verdad las políticas sociales tienen que venir dadas desde un valor monetario y
no por una preocupación social o unas ganas de erradicar la problemática.
Considero que el ciudadano de a pie tiene que tomar partida en una nueva
democracia en la que se hable con normalidad de conceptos como referéndum,
participación, implicación del pueblo en las instituciones y desmantelación de
esta aparente democracia donde la única implicación de la ciudadanía en las
decisiones que se toman es cada cuatro años.
La problemática
reside en el pueblo.¿El poder? Me parece esencial que los ciudadanos tomen
partida, que sean las políticas sociales las que se adapten a la sociedad y no
la sociedad, la que tenga que adaptarse a dicha política y a las necesidades
del sistema financiero.