martes, 12 de enero de 2016

ÚLTIMO TRABAJO

La historia humana se está convirtiendo cada vez más en una carrera entre la educación y la catástrofe (Wells) ¿Cómo no creer que la educación es uno de los conceptos más amplios y con más capacidad de propiciar y generar una convivencia armónica en sociedades que se encuentran debatiéndose entre el equilibrio y el terror?

La educación social tiene como objetivo fundamental mejorar las relaciones entre los individuos e intervenir en aquellas situaciones de exclusión social mediante una estrategia de acción socioeducativa, por esto resulta evidente que las situaciones de riesgo, acoso, ciberacoso y maltrato a menores, ya sea a nivel genérico como de forma individual permitirían dicha intervención. 

La realidad del maltrato infantil abarca múltiples contextos y resulta compleja. En función del prisma que adoptemos y el entorno que observemos, el análisis requerirá matices y realidades muy diferentes. Aún así, es innegable la importancia de erradicarlo. 

La inocencia de un niño, su ilusión o simplemente el derecho a disfrutar su niñez se ve seriamente comprometido por etas situaciones, ocasionando graves consecuencias en su desarrollo psicológico, físico, moral y social tanto en el impacto personal inmediato como el de etapas posteriores.

Por estas razones y por muchas más este tema es objeto de intervención socioeducativa. 

Considero importante potenciar la mentalidad social del contexto en relación a estas problemáticas, desarrollar una conducta prosocial concienciando al entorno en el que nos movemos para pasar por un proceso de educación, de evolución del pensamiento que se centre en el respeto. 

Más concretamente, considero necesarios los programas de prevención de violencia dentro de las aulas con los más pequeños evitando así que se normalice la violencia así como el la educación emocional y el apoyo emocional hacia el menor, como forma de facilitar vías de expresión. 

Es indespensable, que desde la educación social, se desarrollen programas creativos e innovadores que defiendan y dignifiquen los derechos de los niños. Que los futuros educadores sociales hagamos un esfuerzo colectivo para erradicar estas problemáticas. 






lunes, 30 de noviembre de 2015

LA EXCLUSIÓN TERRITORIO DE LA INTERVENCIÓN SOCIAL. ¿CÓMO LO ENTIENDES Y QUÉ HARÍAS COMO PROFESIONAL?.

La falta de participación social en la sociedad lleva a la exclusión social, que podemos definirla como el proceso a través del cual los individuos y los grupos están, completa o parcialmente, excluidos de una plena participación en la sociedad en la que viven. 

Podemos considerar, a la hora de definir la exclusión social una serie de criterios:

  • Es un proceso que se produce por la interacción de la persona con su entorno, vinculado a situaciones y condiciones personales, familiares, sociales y económicas que puedan provocar vulnerabilidad.
  • Proceso multifactorial y acumulativo, en el que los distintos factores pueden provocar la ruptura del equilibrio personal y familiar para convertirse en causas de exclusión
  • Los procesos de exclusión se expresan bajo características específicas en cada familia, persona o grupo social.
  • Falta de acceso a conocimientos y habilidades interpersonales y sociolaborales, desigualdad económica y sociocultural.


La crisis económica y financiera en la que estamos inmersos ha puesto de manifiesto las debilidades estructurales de la economía Europea y ha generado un rápido deterioro económico y social. Este deterioro social nos lleva directamente al término exclusión. 

En España, son 4.176.369 las personas paradas y más de 12.8 millones se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social.

La Estrategia Europa 2020 ha puesto en marcha un indicador específico, denominado AROPE (At-Risk-Of Poverty and Exclusión), o tasa de riesgo de pobreza y exclusión social. Según esto, la situación española en clave de pobreza y exclusión es superior a la media europea. Esta Estrategia considera a las personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social a la población que se encuentra en alguna de las tres situaciones que se definen a continuación.

1. Personas que viven con bajos ingresos.
2. Personas que sufren privación material severa.
3. Personas que viven en hogares con una intensidad de empleo muy bajo (por debajo del 20%).

Teniendo en cuenta estos datos, (que no son más que una pequeña muestra) y teniendo en cuenta que vivimos en un supuesto país desarrollado que cuenta con un Estado de bienestar que le ampara, está claro que es necesario una reestructuración de las líneas de acción llevadas a cabo hasta ahora. 

Desde el campo de la Educación Social somos muchos los que nos hemos planteado que es muy difícil distribuir la economía de un país que se encuentra en una recesión económica y los que apostamos por un cambio total en las líneas de actuación.

Es necesario que la política social sea, de verdad, lo que se entiende por el concepto: Estrategias y políticas concretas con las que cuenta el Estado para construir una sociedad cohesionada y equitativa. Con el fin de facilitar la convergencia entre los intereses individuales y de la sociedad.

No dispongo de las claves para erradicar el problema, pero propongo que los que manejan los hilos miren al país de al lado, a lo que hicieron en su día nuestros vecinos para solventar los problemas y que cojan ideas. Que los que manejan los hilos lean las propuestas de las asociaciones que viven día a día con las problemáticas, que se acerquen al problema para sentirlo en sus carnes, que bajen de su posición acomodada para ver la vida real de las personas en exclusión social.

Mientras tanto, como educadores sociales lucharemos por programas de acompañamiento para la incorporación de las personas en la sociedad, por una política transversal de género para la igualdad de oportunidades entre ambos sexos.  Lucharemos para informar, facilitar conocimiento e información acerca de prestaciones y servicios que ofrece el Estado.Escarbaremos en las raíces de las causas que provocan vulnerabilidad y pondremos nuestro empeño por cambiarlas. 

Concienciaremos a la sociedad para el acogimiento de estas personas, los dotaremos de estrategias y habilidades para que ellos también puedan ayudar e intervenir. Intentaremos trabajar en red con el resto de profesionales.

Es decir, mejoraremos su calidad de vida e intentaremos que la humanidad haga lo mismo.

jueves, 29 de octubre de 2015


Servicios Sociales y Bienestar. ¿EUROPA: UN MODELO SOCIAL EN QUIEBRA?

Los Estados Miembros de la Unión Europea tienen establecidos diferentes sistemas de Servicios Sociales que han ido cambiando a lo largo de la historia y reflejan las diferentes circunstancias de desarrollo social, cultural y económico en tales Estados; reflejan también sus normas sociales y principios de políticas sociales, así como sus principios de organización.  Resulta obvio que los servicios sociales desempeñan una importante función tanto en la sociedad como en la economía europea, ya que son los pilares esenciales para la vida cotidiana de los ciudadanos y empresas. Aseguran la cohesión social, económica y territorial de toda la Unión y son vitales para el desarrollo sostenible de la UE en términos de empleo, inclusión social, crecimiento económico, etc.

El índice de natalidad juega un papel muy importante en materia de servicios sociales. El número de parejas no casadas está aumentando en toda Europa, la proporción de hijos nacidos fuera del vínculo matrimonial también ha aumentado. Así como los hogares unipersonales, dejando atrás el modelo de familia extensa. Estas tendencias se pueden observar en toda Europa, pero la situación de hogares en la Unión Europea no es en absoluto homogénea. Existe un claro vínculo entre las condiciones de un marco económico, social y cultural, las normas sociales y los ideales de las políticas sociales.

La familia está sufriendo numerosos cambios condicionados por el ciclo vital de la familia y por los cambios sociales emergentes en la sociedad. Los nuevos modelos evolucionan, los roles de género poco a poco están cambiando.  Todos estos avances en la sociedad tienen influencia en lo que entendemos por familia, de la misma manera que la tiene la política familiar nacional.

Es cierto que en los últimos años se han observado tendencias hacia una debilitación de la cohesión social de las redes tradicionales. La familia depende de la etapa y los cambios por los que atraviese. Así, las familias precarias o los hogares con situaciones complicadas, tendrían un impacto en la necesidad de proporcionar servicios relacionados con las familias.

Particularmente, en España, el desempleo es un problema vigente en la vida de cualquier familia. Nuestros jóvenes formados se ven obligados a buscar trabajo en otro país porque aquí no lo consiguen ¿Dónde están aquí las políticas sociales que buscan y se proponen mejorar la calidad de vida de los ciudadanos?

Europa se enfrenta a nuevos desafíos (nuevas necesidades, impacto del envejecimiento y dificultades financieras) que han conducido a cambios organizativos. De estos cambios han surgido nuevos ámbitos de actuación pero también, en consecuencia de este proceso de cambio los servicios sociales han pasado a integrarse en el mercado. Así, tristemente, se han comercializado.

Desde mi punto de vista, tanto de ciudadana como de educadora social, considero necesaria una estrategia de renovación, una reforma de la protección social para hacer frente a los desafíos a los que se enfrentan los estados de la Unión para dar respuesta a la pobreza que persiste, a la exclusión social y las desigualdades, a los problemas derivados de la nueva estructura de la sociedad,  familia y mundo laboral; para crear empleo, para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren la crisis desencadenada en 2008.

Pero, ¿Ésta estrategia de renovación tiene que suponer la perpetuación de la toma de decisiones marcada por las políticas supranacionales con la influencia de las grandes potencias económicas? Quiero decir con esto si de verdad las políticas sociales tienen que venir dadas desde un valor monetario y no por una preocupación social o unas ganas de erradicar la problemática.

Considero que el ciudadano de a pie tiene que tomar partida en una nueva democracia en la que se hable con normalidad de conceptos como referéndum, participación, implicación del pueblo en las instituciones y desmantelación de esta aparente democracia donde la única implicación de la ciudadanía en las decisiones que se toman es cada cuatro años.

La problemática reside en el pueblo.¿El poder? Me parece esencial que los ciudadanos tomen partida, que sean las políticas sociales las que se adapten a la sociedad y no la sociedad, la que tenga que adaptarse a dicha política y a las necesidades del sistema financiero.